Fortaleza del Cerro (General Artigas)

Montevideo, Montevideo - Uruguay

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LA FORTALEZA DEL CERRO DE MONTEVIDEO,

La Fortaleza del Cerro de Montevideo, o “Gral. Artigas”, nos introduce a un mundo de historias, leyendas y de ideas que han forjado en torno a ella un fuerte componente mítico regional. Por un lado tenemos su realidad física, producto de las necesidades de defensa de un punto geográfico, por otro su contenido simbólico que ha hecho que se incluyese en el Escudo Nacional de la República Oriental del Uruguay como emblema de la fuerza.

Ubicada en el punto más alto de la bahía de Montevideo, 136 metros de altura a la base del fuerte, 148 si consideramos la punta de la cúpula del faro, el monte en cuya cumbre se asienta dio nombre a la ciudad capital del país a partir de la referencia del “Monte Vidi” que aparece en el diario del marino Francisco de Albo, piloto en la expedición española al mando del portugués Magallanes en 1520.

Un nacimiento tardío

La pre historia e historia de esta fortificación se vincula a los avatares de la fundación y posterior evolución de la población que terminaría llamándose San Felipe y Santiago de Montevideo

Ya los portugueses, cuando intentaron fundar un puesto fortificado en Montevideo en 1723 habían discutido si hacerlo en el cerro, finalmente lo concretaron en la península que cerraba por el Este la bahía, en el espacio de la actual Ciudad Vieja priorizando la mayor profundidad del agua, necesaria para la navegación. Este intento de ocupación produjo la reacción española siendo expulsados por las fuerzas al mando del gobernador de Buenos Aires, Don Bruno Mauricio de Zabala, el cual en 1724 principió el proceso fundacional de la ciudad.

Iniciados los trabajos se discutieron las defensas, y el Cerro no podía quedar fuera, por ello el ingeniero militar Domingo Petrarca, encargado de diseñar el sistema defensivo de la novel ciudad, propuso una batería a los pies del mismo, que cerrara la bahía cruzando fuegos con la batería de San Felipe, luego fuerte San José y con la batería que se realizó en la isla Libertad o de Ratas.

Si bien se realizaron obras de fortificación en esa área de carácter provisorio, cuando surgía peligro para la ciudad, no se concretó esa primera batería, quedando como una inquietud mientras el castillo de San Felipe y Santiago de Montevideo crecía, constituyéndose en la principal ciudad fortificada española en el Atlántico Sur y cabeza del Apostadero Naval cuya jurisdicción llegaba a las Malvinas.

Para comprender esta evolución, debemos separarnos un momento de nuestro tema específico y estudiar el entorno regional. La Banda Oriental era en ese momento el punto de contacto entre los dominios portugueses en Brasil y los españoles del Virreinato del Río de la Plata, clave estratégica de la cual, hoy como partícipes de un país que se define a sí mismo como integrador y pacífico tendemos a olvidar. Sin embargo esta situación militar de frontera, no debemos olvidarlo, formó parte de del crisol en el cual también surge ese espíritu igualitario que ha caracterizado a nuestro país.

Con tres pasos importantes, la frontera Sur, de acuerdo con estas luchas se veía jalonada por los fuertes de San Miguel y Santa Teresa, en la actual Rocha, las dos fundaciones portuguesas pero conquistadas y completadas por los españoles, cuidando el paso de “La Angostura”. Hacia el Centro y Norte actuaban el fuerte de Santa Tecla y una serie guardias militares, entre las principales San Nicolás de Bari, origen de la actual ciudad de Melo y las milicias de las Misiones Orientales.

Sin embargo la fortaleza que se comienza a erigir en 1809 cobra vida por otras razones, un viejo enemigo de España y aliado de Portugal había llegado para actuar en la región: Gran Bretaña.

En el marco de las guerras napoleónicas, y aliada España a Francia, en 1806 había sido conquistada Buenos Aires por los ingleses procedentes de la recién ocupada Sudáfrica. Liberada la capital virreinal por la “Muy Fiel y Reconquistadora” Montevideo, a ésta le tocó el turno el 3 de febrero de 1807 cuando los invasores entraron por una brecha en su muralla.

Expulsados del Río de la Plata, las autoridades españolas esperaban sin embargo una hipotética tercera “Invasión Inglesa”, y se temía que la bahía de Montevideo, que había resultado inexpugnable por sus fortificaciones y la isla Libertad, así como por la línea de barcazas artilladas españolas quizás en esta ocasión no resistiera. Los ingleses, debemos recordarlo, en su intento anterior luego de un primer ataque a Montevideo a fines de octubre de 1806, se establecieron en Maldonado para reagruparse y reforzarse, desembarcando luego hacia el Este de la primera (presumiblemente en la playa de los Ingleses) para su conquista.

Ante esto, el novel gobernador de la ciudad, brigadier Don Francisco Javier de Elío ordenó la construcción de la fortaleza, que rodearía la farola, iniciado en 1801 y completado al año siguiente, emblema de una ciudad puerto que crecía a pesar de los intentos de limitarlo por parte de Buenos Aires. Se abandonaba en consecuencia la largamente discutida creación de una batería a los pies del cerro, tema recurrente en toda junta de guerra española que tratara la defensa de esta ciudad.

Al gobernador Elío, que ha dejado una profunda memoria pues desde esta ciudad se enfrentó al poder virreinal formando la primera Junta en 1808 y en 1811 gobernó como último virrey del Río de la Plata enfrentándose a los movimientos revolucionarios del área, debemos atribuir que la fortaleza proyectada llegara al nivel que hoy conocemos.

El primer proyecto del coronel de inenieros José del Pozo y Marquy consideraba una pequeña fortificación que básicamente servía para defender la farola. Es comprensible este primer plan pues el faro, ubicado en la mayor altura de Montevideo, resultaba una pieza vital no solo para la navegación y el puerto, sino en una alerta temprana de cualquier flota que se acercara, transmitiendo la información por un código de banderas. Pero el gobernador de Montevideo, consideraba que debía también cumplir la función de defensa de la bahía, y para ello se necesitaba una construcción mayor que permitiera un crecido número de piezas de artillería.

El proyecto final, realizado en la cresta real del cerro, presentaba una fortificación de planta pentagonal de un poco más de 180 metros de perímetro, realizada en mampostería con piedra del lugar, todavía es reconocible la cantera de donde se extrajo el materia, y ladrillos realizados en obrajes cercanos, contando con cuatro garitas hexagonales en los ángulos. Sus muros, con una media de 5 a 6 varas (aproximadamente entre 4 y 5 metros) con sistema “a barbeta” para permitir el disparo de los cañones, dejaba a las piezas y sus servidores al descubierto, sin merlones protectores. No contaba con foso, ni tampoco baluartes salientes, como ocurre en Santa Teresa y San Miguel comprensible por la evolución de la arquitectura defensiva militar del momento y el lugar físico de la construcción. Considerando su tamaño, la convierte es la más pequeña de los tres fuertes sobrevivientes en el territorio de la República Oriental del Uruguay, comparémoslo a los 642 metros de perímetro de Santa Teresa y los 300 metros del de San Miguel. Como aspecto importante para su funcionamiento, al igual que San Miguel, tiene un aljibe, que permite resistir asedios sin necesidad de reabastecerse del vital líquido o crear una línea fortificada que lleve al pozo exterior como pasa en Santa Teresa. Recordemos que se puede vivir 2 o 3 semanas sin alimento, pero no más de 3 o 4 días sin agua.

Un elemento de indudable originalidad que no comparte con otras fortificaciones del área, es la presencia de un faro inserto en la estructura. Como hemos visto éste es previo a la fortaleza y uno de sus fines es protegerlo, pero este hecho no era tan común como podría pensarse. Faros con defensas es una cosa, una fortificación imponente rodeando una no es común. Buscando en América del Sur encontramos una fortificación que hoy subsiste que incluye un faro, la fortaleza de Santo Antonio da Barra en Bahía, Brasil, pero en este caso el faro, que no es el actual, sería posterior al fuerte, no anterior como en nuestro caso.

La fortaleza Gral. Artigas, fue la última construcción militar individual de importancia en el período español. Iniciada aproximadamente en julio de 1809, se integraba en el marco de la ampliación y mejoramiento de las fortificaciones relacionadas a la ciudad de Montevideo que también abarcaba en frente a tierra de las mismas. Recordemos los trabajos que en ese período se ordenaron en torno al Cubo del Sur, zona por la cual penetraron a la ciudad los ingleses el 3 de febrero de 1807, obra del mismo ingeniero militar que diseñó la fortaleza Gral. Artigas.

La nueva obra, a cargo del ya referido ingeniero militar coronel José del Pozo y Marquy esta prácticamente terminada al iniciarse la lucha emancipadora en 1811 a pesar de las críticas, que incluyeron una Junta de Guerra en la capital virreinal en abril de 1810 donde casi se paralizan las obras continuándose luego de una suspensión inicial.

El 25 de febrero de 1811 se realizó la primera prueba de fuego desde la novel fortaleza con cuatro cañones y dos obuses. Como recuerdo de ese hecho nos queda el informe del vigía de la farola primer piloto graduado, alférez de fragata José Enriquez que en su parte informa de la rotura de varios vidrios de la misma por el estruendo de los disparos

Existen diferentes planos contemporáneos de la obra, entre otros el del 24 de marzo de 1810 o el del 7 de diciembre de 1811 que han presentado problemas pues no coinciden exactamente con lo que conocemos como obra construida. Sin embargo resulta clarificador el poder encontrar piezas reproducidas en color, pues el código de los mismos referido a construcciones realizadas (rojo o rosado) y a proyectadas (amarillo) permite estudiar lo que aparece marcado como ya construido o solo proyectado. En un plano de José del Pozo y Marquy fechado el 15 de marzo de 1812, realizado en tela en una escala aproximada de 1:250, si bien no tan completo como otros en el detalle de los cortes, queda claramente establecido que prácticamente el fuerte estaba terminado, salvo la entrada, la cual aparece proyectada. Detengámonos un momento en este aspecto: mientras esta entrada se encuentra en el flanco Norte, cerca de una de las golas, donde hasta hoy se puede observar un afloramiento de rocas en las proximidades de la muralla, que desbastadas hubieran servido para crear una rampa de acceso, la actual entrada se encuentra mirando hacia la bahía. Esta última, que en el aspecto práctico limita la capacidad de la fortificación para emplazar artillería en dirección hacia este punto neurálgico de la defensa, permite a su vez a cualquier atacante que llegue desde el río (recordemos que la fortaleza se crea pensando en una invasión inglesa) controlar desde las naves que fuerzas y suministros entran y salen del fuerte así como anular o al menos dificultar ese acceso con un cañoneo certero. La entrada proyectada era la más feliz en su diseño pues ocultaba a cualquier enemigo ese acceso asegurando una clara ventaja a la guarnición, si bien como desventaja ese flanco del cerro tiene algunos problemas por lo escarpado de sus cuestas... Este es un aspecto importante, pues la Comisión encargada de restaurar la fortaleza a partir de 1931 y hasta 1939, buscó esa entrada y no encontró rastros de ella, demostrando, como lo establecía el plano, que no pasó efectivamente de un proyecto.

Fuera de estas consideraciones, Montevideo tenía al fin su castillo en la cúspide del Cerro. Haciendo una pequeña digresión heráldica, ya desde el primer escudo de la ciudad, correspondiente a 1789, hecho que se repetía en la reforma de 1807 cuando se le incluyen las banderas inglesas abatidas junto al título de “Muy Fiel y Reconquistadora” aparecía como emblema “parlante” sobre el cerro un castillo que identificaba la sujeción a la corona de Castilla. Esta imagen ha llevado a confusiones y a pensar que la fundación del fuerte es anterior.

Una historia unida a una ciudad


La historia posterior de la Fortaleza estuvo ineludiblemente unida a la evolución de la ciudad, compartiendo su destino en victorias y derrotas.

Resistió los asedios patriotas y solo fue ocupada el 22 de junio de 1814 como parte de la capitulación firmada entre la autoridad española y el representante de Buenos Aires, siendo el paso previo a la entrega de Montevideo al Gral. Alvear. Corrió peligro de demolición pocos años después en la época artiguista, hecho que afortunadamente no ocurrió. Esta no fue la última vez que corrió peligro de destrucción, aunque no compartió finalmente el destino de otras importantes edificaciones militares no solo de Montevideo sino de todo el país que fueron demolidas a lo largo del siglo XIX, entre 1829 y 1880, bajo una óptica equivocada de modernización de la ciudad.

Remozada por los portugueses y luego brasileros, iniciada la Cruzada Libertadora en 1825 y cercada Montevideo la fortaleza fue atacada por los patriotas durante la dominación brasilera siendo su guarnición y su guardia de la Casa de la Pólvora, que aún hoy existe y es anterior a la fortaleza, partícipes del combate del Cerro donde las fuerzas del teniente coronel Manuel Oribe los vencieron el 9 de febrero de 1826.

No fue tomada en la guerra civil llamada “Guerra Grande” que significó el sitio de Montevideo entre 1843 y 1851, si bien su faro fue dañado por las fuerzas sitiadoras en 1843 dejando de funcionar hasta el final de la guerra, continuando una función que tuvo desde el principio en todo sitio de la ciudad: asegurar su flanco de la bahía, servir de telégrafo óptico y de apoyo a la alimentación de la ciudad. Merece precisar más estas dos últimas funciones.

A través de diferentes diseños de banderas la guarnición del fuerte, la cual estaba colocada en una posición de excepción para ver los movimientos de los sitiadores, pasaba la información a vigías que se encontraban en el campanario de la Iglesia Matriz, permitiendo concentrar las fuerzas de la ciudad ante cualquier ataque. Los sitiadores solo tenían como punto comparable el Cerrito de la Victoria, de tan solo 72 metros de altura.

Colaboraba por otro lado con el abastecimiento de la ciudad pues no debemos pensar en una fortaleza aislada, sino en un núcleo en torno del cual se creaba un área de seguridad con guardias avanzadas. Visualizado esto, podemos entender que se podía traer ganado arreado del entorno, sacrificarlo, carnearlo, y llevarlo a la ciudad en barcazas, pues en general Montevideo dominaba la bahía y la isla de Ratas, luego Libertad, asegurando la ruta. La misma fortaleza contaba desde 1812 con dos corrales de piedra para esa función

Solo en 1870, en el marco de la “Revolución de las Lanzas” cayó el 29 de noviembre por breve tiempo, sea por una sorpresa nocturna o por traición de parte de su guarnición, hay diferentes versiones.

Esta toma hizo dudar a las autoridades que esta fortificación todavía pudiera prestar servicios efectivos para la seguridad del área. Como consecuencia de esto el presidente Gral. Máximo Santos se preguntó en 1885 si todavía la fortaleza podía servir a su fin militar, por lo cual causó uno de los hechos más extraordinarios de su historia: se ordenó un ataque fingido a esta fortificación con fuego de salva el 27 de enero de ese año. Lamentablemente, aparentemente nadie avisó a la guarnición que sería atacada por lo cual respondió con fuego real a los dos ataques que se le realizaron. Afortunadamente el hecho se salvó con un gran susto y sin fallecidos.

Fuera de sus funciones estrictamente guerreras, desde 1860 a 1864 fue utilizado como lazareto destinado a aislar en cuarentena fundamentalmente a los inmigrantes, en una época en que eran comunes las plagas. Entre 1895 y 1907 a su vez fue prisión militar, con tres niveles de prisioneros, entre los cuales, a los más peligrosos (en general asesinos violentos), se les soldaba en torno al tobillo un grillete con cadena una pesa de hierro situando su celda en el antiguo polvorín del fuerte..

Su función militar se mantuvo hasta 1930, encontrándose el vigía y la batería que realizaba las salvas de honor en caso de visitas importantes y marcando el ocaso del Sol.

El 6 de julio de 1931 fue declarado Monumento Nacional por Ley Nº 8741. iniciándose su restauración a cargo de la comisión que restauraba las fortalezas de San Miguel y Santa Teresa, en la cual actuaba el historiador Horacio Arredondo y los generales y arquitectos Alfredo R. Campos y Alfredo Baldomir. Esta comisión la entregó oficialmente a las autoridades correspondientes el 4 de agosto de 1939, habiendo completado la restauración del edificio según sus lineamientos del período español.

Debemos considerar que lamentablemente, en este trabajo, y salvo detalles como el acceso, en el cual se conservó el adoquinado de fines del siglo XIX, perdía numerosos agregados edilicios de su rica historia como fortificación, lazareto y prisión militar que había obligado a su remodelación a lo largo del siglo XIX y comienzos del XX.

Restaurada la fortaleza y asegurada en comienzo su cuidado por su declaración de Monumento Nacional en 1931, su situación de protección estatal se amplió por resolución 1097/975 del 8 de julio de 1975 que la declaraba Monumento Histórico Nacional.

Deslindando jurisdicciones en la fortaleza y faro, el faro se encuentra con sus oficinas en el ámbito de la Armada Nacional

Como espacio museístico abierto al público el 12 de octubre de 1939 ya se inauguraba el Museo Militar, que ya había sido previsto desde una ley del 19 de enero de 1916 pero que no se había concretado. Su primer director del capitán Mariano Cortés Arteaga, reconocido historiador militar.

Actualmente la fortaleza y el museo que se encuentra en ella, depende del Departamento de Estudios Históricos del Estado Mayor del Ejército al igual que la fortaleza de Santa Teresa y el fuerte de San Miguel.

Considerando su exposición actual, en las salas que se encuentran en el cuerpo principal del edificio se recupera la historia militar del país, fundamentalmente a través de una extensa muestra de armamento, pero también de la significación geográfica del lugar en su Sala de la Imagen Regional, de la historia de la construcción del Faro y luego las Fortaleza, de los hechos de armas nacionales, Sala Sarandí y Rincón y locales, Sala Combate del Cerro. Cerrando el circuito, una sala de uniformología y otra destinada al Gral. Artigas le hace un justo homenaje a quien, como la Fortaleza, simboliza ese espíritu especial del Uruguay.

En la explanada, mientras tanto, se realiza una importante exposición de artillería que comienza con piezas de avancarga del siglo XVII y culmina con materiales de comienzo del siglo XX, destacándose entre otros una “carronada” pieza clásicamente naval. Un último punto que resulta de sumo interés, en el antiguo polvorín de la fortaleza, donde se conserva perfectamente el techo anti bombas y la aireación en forma de Y clásica de este tipo de espacios en el período español, habiéndose reconstruido una celda del período en que funcionó como prisión militar.

Un edificio, un emblema

La Fortaleza Gral. Artigas ha tenido una historia muy agitada, viendo crecer la “Villa Cosmópolis”, luego del Cerro a partir de 1834. Esta población, por otro lado, limitó la capacidad de defensa de la bahía pues los disparos de cañón pasaban por encima de las edificaciones.

Es también un lugar de leyendas y cuentos, donde el imaginario popular ha creído en la existencia de túneles misteriosos que conectaban a la fortaleza con la costa o con otros edificios, como la Real Casa de la Pólvora, incluso se ha contado de una garita maldita, lugar de sonidos sibilantes y de fantasmales cambios de guardias.

Es un símbolo nacional, establecido en el escudo de Armas del Estado aprobado por ley del 14 de marzo de 1829 y en el cual se establecía, considerando el cuartelado del mismo, “en el de la izquierda, el Cerro de Montevideo, como símbolo de la fuerza, en campo de plata” . Esta disposición fue corroborada cuando se ajustó el escudo por ley 3.060 del 12 de julio de 1906.

A su vez, la fortaleza fue nombrada como “General Artigas” por ley Nº 1579 del 3 de julio de 1882, uniendo el símbolo de la fuerza con la principal figura de la independencia del Uruguay.



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Fortaleza General Artigas (del Cerro)
Site sobre a fortificação Fortaleza General Artigas (del Cerro), localizada em Montevidéu, Uruguai.

http://www.panoramio.com/photo/595471
Fortaleza General Artigas
O site aborda a história da Fortaleza General Artigas, no Uruguai.

http://www.glosk.com/UY/Montevideo/-1342487/pages/Fortaleza_General_Ar...
Museo Militar de las Fortalezas de General Artigas, Santa Teresa e San Miguel
Site do Departamento de Estudos Históricos do Estado Maior do Exército do Uruguai, com links dos museus das Fortalezas de General Artigas, Santa Teresa e São Miguel.

http://www.ejercito.mil.uy/cge/dptoeehh/1museos.htm
Campos de Honor
Campos de Honor es un proyecto de investigación liderado por un equipo interdisciplinario de profesionales especializados en Arqueología de campos de batalla. Su objetivo principal es el estudio y la localización de sitios de conflicto en los países del Cono Sur de América, con el fin de rescatar y salvaguardar el patrimonio histórico.

http://camposdehonor.blogspot.com.br/

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  • Fortaleza del Cerro (General Artigas)

  • Forte del Cerro

  • Fortress

  • 1809 (AC)

  • 1811 (AC)

  • José Antonio del Pozo y Marquy

  • Francisco Javier de Elío

  • Spain


  • Restored and Well Conserved
    Al no haber dejado de funcionar en ningún momento como fortificación, manteniendo su estructura básica sin importantes modificaciones, fue posible recuperar la misma en sus aspectos generales, si bien en el proceso de restauración se prefirió dejar de lado, anulando, agregados posteriores, que también formaban parte de la historia del fuerte.

  • National Protection
    Declaración de Monumento Nacional por Ley Nº 8741 del 6 de julio de 1931, su situación de protección estatal se amplió por resolución 1097/975 del 8 de julio de 1975 que la declaraba Monumento Histórico Nacional.

  • Ejército Nacional del Uruguay

  • Ejército Nacional del Uruguay

  • (00-598) 2900 19 83

  • estudioshis@hotmail.com

  • Historical museum
    Una vez restaurada la fortificación, el 12 de octubre de 1939 abre en ella un Museo Militar con una exposición de corte monográfico centrado en el armamento, existiendo actualmente salas dedicadas también a cartografía, uniformología e historia del Gral. Artigas

  • 700,00 m2

  • Continent : South America
    Country : Uruguay
    State/Province: Montevideo
    City: Montevideo

    Situada en la cúspide del Cerro de Montevideo en extremo Oeste de la bahía del mismo nombre, formando actualmente parte de la villa del Cerro, barrio de la ciudad de Montevideo.


  • Lat: 34 53' 19''S | Lon: 56 15' 36''W


  • Situada en la villa del Cerro, barrio de la ciudad de Montevideo, se encuentra coronando la altura máxima de la zona, permitiendo una vista excepcional del entorno, tanto de la bahía y el resto de la ciudad como el Río de la Plata.

  • Abre de miércoles a domingo de 10.00 a 18.00 horas en verano. EN invierno de 10.00 a 16.00 horas.


  • Exposición centrada en armamento de mano desde el siglo XVI al XX y artillería desde el siglo XVII al siglo XX, en especial material francés, alemán, italiano y brasilero.

  • Albañilería de piedra , ladrillo y cal utilizando los recursos de la zona. Techos de las edificaciones "a la porteña" en azotea.

  • Restaurada a partir de 1931, queda desactivada como fortificación activa a partir de 1930.

  • Constituye un símbolo nacional de la República Oriental del Uruguay, reproducido en el escudo nacional, siendo considerado además en la zona donde se ubica un elemento de identificación del barrio del cerro.



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