Bautista Antonelli

Italia

Bautista Antonelli (Battista Antonelli, en italiano), el arquitecto militar del Caribe, nació en 1547 en Gatteo (Itália) y murió en Madrid en 1616. 

Bautista Antonelli fue el menor de cinco hermanos. Cuando nació, Juan Bautista Antonelli (Giovanni Battista Antonelli, en italiano), su hermano mayor (1527-1588), ya tenía casi veinte años. Bautista fue el único de los cinco en viajar a América; las tres hermanas siempre se quedaron en Italia y el hermano mayor, Juan Bautista, tampoco cruzó el Atlántico. El hecho que Bautista tuviese un hermano mayor de nombre Juan Bautista y luego un hijo (1585-1649) con el mismo nombre (Juan Bautista Antonelli, el mozo, o, en italiano, Gian Battista Antonelli, Il Giovane), ha facilitado la confusión entre los historiadores que se dedicaron a investigar las obras vinculadas al apellido Antonelli. A mayor abundancia, los sobrinos Garavelli Antonelli (Francisco Garavelli Antonelli, 1557-1593, hermano de Cristóbal, 1550-1608, y ambos hijos de Catalina Antonelli, hermana de Juan Bautista y Bautista, casada con Jacome Garavelli) se hacían llamar sólo Antonelli a fin de beneficiarse del prestigio de ese apellido. Bautista tuve también otro sobrino, Cristóbal de Roda Antonelli (1560-1631). 

Bautista tenia aproximadamente veinte años, cuando su hermano mayor Juan Bautista lo llamó a España hacia 1568-69. Tuvo la suerte de recibir una buena formación profesional durante los nueve años (1570-1578) que trabajó al lado de Vespasiano Gonzaga Colonna, duque de Sabbioneta, virrey de Valencia y notable en la corte de Felipe II. Cuando Vespasiano Gonzaga regresó definitivamente a Sabbioneta en 1578, Bautista Antonelli tenía casi treinta años y, lo más importante, una buena formación teórica y práctica de arquitectura militar, ingeniería y técnicas constructivas. Vespasiano Gonzaga, considerado como un experto en el arte militar de su momento, se había formado en la escuela de los Sangallo, Sanmicheli, Cataneo y otros; sus conocimientos los transmitió a Bautista Antonelli quien los aplicó en varias fortificaciones abaluartadas de planta irregular. Lo de la planta irregular, como ya se dijo, es una de las características de la escuela italiana y comenzó a manifestarse en varias fortificaciones de finales del siglo XV. Por ejemplo, en Ostia, Civita Castellana, Verruca, Pisa, etcétera. 

En 1580, cuando Felipe II incorporó Portugal a su reino, Bautista, su hermano Juan Bautista y el sobrino de ambos, Cristóbal de Roda Antonelli, estaban trabajando en obras de acondicionamiento del terreno y caminos para facilitar el movimiento de las tropas y el transporte de pertrechos hacia la frontera portuguesa. Fue en Lisboa cuando Felipe II llamó a Bautista Antonelli para confiarle una importante misión en el continente americano. El joven que se presentó al monarca era todo un hombre de 34 años y dueño de una buena formación. La misión consistía en viajar hasta el estrecho de Magallanes para construir dos fuertes a cada lado del canal a fin de controlar el único paso navegable conocido en ese entonces entre los océanos Atlántico y Pacífico. El proyecto fue elaborado por Tiburcio Spannocchi y por su hermano Juan Bautista y contemplaba, además, la colocación de una cadena atravesada para impedir el paso.

La armada del almirante Diego Flores de Valdés con Pedro Sarmiento de Gamboa como gobernador y Bautista Antonelli como ingeniero, salió de Cádiz el 9 de diciembre de 1581 rumbo a un destino lleno de contratiempos, dificultades y fracaso final. Fue el primer viaje de un Antonelli al Nuevo Mundo y la primera tierra americana por él pisada fue Brasil. En efecto, la armada llegó a Río de Janeiro el 25 de marzo de 1582. En consecuencia, cualquiera de las tantas y supuestas actuaciones de los Antonelli en América anterior al año de 1582, debe descartarse. Después de permanecer nueve meses en Río de Janeiro, la expedición levantó anclas para seguir el viaje, con tan mala suerte que el 7 de enero de 1583 el barco La Concepción, en el que viajaba Antonelli, encalló a la salida de la bahía. Se perdió el barco y todos los equipos técnicos de los constructores que, por carecer de sus instrumentos, consideraron inútil seguir el viaje. Es de suponer que Bautista Antonelli encontrara solucionar el regreso por su cuenta puesto que su nombre no vuelve a mencionarse en los informes del viaje redactados por Sarmiento. 

La armada nunca llegó a su destino y el proyecto fallido deja entrever, entre otras cosas, bastante improvisación en la planificación de una empresa que, sin dudas, fue muy precipitada. Hay algo de rivalidad, desafío y competencia en toda esa operación mal orquestada; como si a la hazaña descubridora del portugués Magallanes se pretendiera demostrar y destacar la gran capacidad organizadora de la armada española y de su monarca que, desde hace sólo un año, lo era también de Portugal y sus dominios. Aunque Antonelli estuvo asesorando en las fortificaciones de Río de Janeiro y localidades vecinas, no se justifica una permanencia de nueve meses en dicho puerto, en especial si consideramos que la meta final y motivo del viaje estaba mucho más al sur. Lo cierto es que el fracaso de la misión le costó un juicio al almirante Diego Flores de Valdés y, en el mismo, salieron acusaciones acerca de la buena vida que disfrutaban los viajeros en la bahía de Río de Janeiro, de la poca gana de seguir el viaje y de la negativa del almirante de intentar el rescate de los equipos hundidos con el barco La Concepción. De regreso a Madrid, Bautista Antonelli enfrentó dos años de amargura y decaimiento a raíz de su primera y infeliz experiencia americana. 

Poco sabemos de sus actividades en Madrid desde 1583 hasta 1586 año de su segundo viaje al continente americano. En 1585 nació su hijo Juan Bautista Antonelli pero casi nada sabemos de la mujer que le dio su único heredero. Por documentos testamentarios sabemos que se llamaba María de Torres. 

El 15 de febrero de 1586, Felipe II emite la real cédula que nombra a Bautista Antonelli como su ingeniero “...para que vaya a examinar las costas y puntos de América donde convenga levantar fuertes y castillos...”. Fue el primer plano de defensa concebido por Felipe II y entre las varias obligaciones asignadas a Antonelli, se le encomendaron las inspecciones y propuestas de proyectos para Cartagena de Indias, Panamá, Chagre, Portobelo, La Habana, Santo Domingo, Puerto Rico y La Florida. Los últimos tres sitios no fueron visitados en este viaje iniciado en 1586, porque Antonelli se encontraba nuevamente en Madrid en 1588 para someter a Tiburcio Spannocchi y demás consejeros de la corte, sus proyectos para las fortificaciones de Cartagena, de La Habana y presentar ideas y propuestas para Portobelo y Chagre. Este segundo viaje de Bautista Antonelli a América y primero a la zona del Caribe, salió de Sevilla en la primera mitad de 1586 en la armada del capitán Álvaro Flores de Quiñones. A bordo también se encontraba el maestre de Campo Juan de Tejeda, nombrado gobernador de Cuba por Felipe II. Llegaron a Cartagena de Indias el 18 de julio de 1586, tres meses después de haber sido saqueada la ciudad por Francis Drake. Sin duda, la previsión real de activar el gran proyecto de fortificar el Caribe era correcto, solamente que se puso en práctica con unos veinte años de retardo. Antonelli y Tejeda procedieron de inmediato a estudiar un plano defensivo provisional pero eficiente desde el punto de vista de la estrategia militar, puesto que la destrucción de Cartagena se debió principalmente a la falta de previsiones defensivas en los puntos que más lo reclamaban, como la entrada principal a la bahía por Boca Grande. En esta primera inspección a las instalaciones de Cartagena, Bautista Antonelli advirtió que la medida defensiva más efectiva era la de cercarla de murallas aprovechando la protección natural de la costa y de las lagunas internas; esa observación se convirtió en realidad con el proyecto por él elaborado en 1595. 

Por una carta dirigida al duque de Medinasidonia, fechada el 14 de diciembre de 1586, sabemos que Tejeda y Antonelli, después de haber organizado y dejado instrucciones para las obras provisionales de defensa de la ciudad, salieron a inspeccionar la bahía de Portobelo y la boca del río Chagre en el istmo de Panamá. Después de regresar a Cartagena, donde nuevamente estudiaron las distintas posibilidades defensivas de la bahía, continuaron con su programa de inspecciones. 

La meta siguiente fue La Habana donde llegaron el 12 de julio de 1587. De inmediato se dedica a estudiar el terreno y las varias alternativas de aprovecharlo mediante el emplazamiento del fuerte que luego se conocerá como elMorro de los Tres Reyes. En los meses finales de 1587 maduró la idea del Frente de tierra con los dos grandes baluartes, Austria y Tejeda; una solución muy antonelliana que acusa soluciones similares en otras de sus fortificaciones. No se conocen planos o proyectos de fortificaciones hechos por Antonelli relacionados con sus primeras inspecciones de Cartagena, Portobelo, Chagre y La Habana. Fue un viaje rápido, dedicado a la observación y apuntar datos. Los planos conocidos de Bautista Antonelli son todos posteriores al año de 1590. 

El 23 de noviembre de 1588 una real cédula encarga a Bautista Antonelli, después de haber revisado y aprobado sus planos, la ejecución de las fortificaciones de Puerto Rico, Santo Domingo, Florida, La Habana, Cartagena de Indias, Santa Marta, Nombre de Dios, Portobelo, Panamá y Río Chagre. Además, debía viajar a Veracruz, en México, para inspeccionar la fortificación de San Juan de Ulúa, estudiar la ruta de un camino de Veracruz a México y reconocer la bahía de Fonseca a fin de compararla con la de Portobelo. Una tarea realmente ciclópea para un solo hombre si se toman en cuenta las distancias, lo abrupto de la geografía y los medios de transporte. La década que Antonelli estuvo en el Caribe, desde 1589 hasta 1599, fue la década de su gloria. El tercer viaje de Bautista Antonelli a América y, para precisar, el segundo en el área del Caribe, se organizó a raíz de la ya mencionada real cédula de 23 de noviembre de 1588, pero los cuatro barcos que integraban la pequeña flota, sólo salieron de Sanlúcar de Barrameda el 18 de febrero de 1589. Juan de Tejeda también iba a bordo para volver a su cargo de gobernador en Cuba. Sin embargo las instrucciones de la corte contemplaban una visita a Puerto Rico y Santo Domingo antes de llegar a La Habana. Se trata de las dos islas que Antonelli no pudo visitar debido al viaje a España hecho a comienzos de 1588. La primera etapa de este viaje de retorno al Caribe fue San Juan de Puerto Rico donde llegaron después de un mes de navegación. Por mala suerte, el barco de Tejeda y Antonelli naufragó en las costas de la isla. Eso no impidió que de inmediato comenzaran a estudiar las fortificaciones de la bahía y darse cuenta de la escasa garantía defensiva que ofrecía “la vieja fuerza” o fortaleza de Santa Catalina con sus torres cilíndricas comenzadas a construir en 1533, sus reducidas áreas para ubicar las baterías y además emplazada, demasiado adentro de la bahía. El carácter medieval de su fábrica y su ubicación, no eran los más indicados para la defensa de la ciudad y de la isla. Bautista Antonelli y Tejeda, encargados de llevar a cabo el ambicioso plano defensivo del Caribe, proponen un nuevo proyecto para el castillo de San Felipe del Morro, situado en el extremo occidental de la isleta a la entrada del puerto. Ya existía una fortificación en ese sitio, punto defensivo obligado para controlar la entrada a la bahía, era una plataforma casi a nivel del mar que Antonelli aprovechó en su proyecto. 

El 25 de abril de 1589 Antonelli y Tejeda anclaron en el río Ozama, puerto de la ciudad de Santo Domingo. Fue el primer contacto de Antonelli con la primera capital americana, fundada casi noventa años antes. También en Santo Domingo la permanencia de Antonelli y Tejeda fue demasiado corta; dejaron planos y instrucciones y el 15 de mayo de 1589 salieron hacia Cuba llegando a la bahía de La Habana el día 31 del mismo mes. Bautista Antonelli y compañía llegaron al puerto de San Juan de Ulúa el 18 de enero de 1590. El proyecto de Antonelli para el fuerte de San Juan de Ulúa, con los dos baluartes hacia el Frente de tierra, hecho el 27 de enero de 1590 y el traslado de la ciudad de Veracruz al sitio que hoy ocupa, fueron muy criticados. A pesar de ello, la ciudad se mudó y el castillo, que casi dos siglos después aparece en los planos de Agustín López de Cámara (1762), tiene una gran similitud formal con la idea de 1590. 

También es de fecha primero de marzo de 1590 la solicitud de Bautista Antonelli al rey para que “...sea servido enviarme mi sobrino Cristóbal de Roda para mi ayudante, porque cada día se van ofreciendo más obras, y como están tan apartadas las unas de las otras no puedo yo acudir á ellas como quisiera y teniéndole aquí acudirá él a unas partes y yo a otras ...”. La solicitud fue atendida y Cristóbal de Roda Antonelli comenzó a desempeñarse en La Habana desde 1591. En septiembre de 1590 Antonelli aparece nuevamente en La Habana después de una ausencia de más de siete meses y en esa ciudad se quedó hasta el 8 de octubre de 1594 cuando dejó definitivamente a la isla para trasladarse a Tierra Firme para atender al traslado de Nombre de Dios a Portobelo, a la fortificación del río Chagre, controlar la traza del camino desde Panamá hasta el Atlántico y inspeccionar las obras defensivas de Cartagena.

En los cuatro años que Bautista Antonelli estuvo en La Habana, su ocupación principal la demandó el castillo del Morro. No faltaron otras actividades, una de ellas fue la construcción del fuerte de San Salvador de la Punta, que, junto a la traída de agua potable del río La Chorrera a la ciudad y asesoramientos varios, incluyendo los necesarios para las obras de la bahía de Santiago, no le dejaron mucho tiempo para divagar. A mi entender, la obra cumbre de Bautista Antonelli es el Morro de los Tres Reyes de La Habana. Es cierto que en los proyectos de Puerto Rico, Santo Domingo, México, río Chagre, Portobelo, Panamá, Cartagena y otros sitios no tuvo la posibilidad de disponer del tiempo que, en cambio, le dedicó al Morro. Eso no va en desmedro de las otras obras porque fue la calidad del diseño y competencia demostrada en las demás soluciones, lo que imprimió el sello de su personalidad arquitectónica.

En el Morro de San Juan de Puerto Rico, en San Juan de Ulúa y en Cartagena, las decisiones fueron inmediatas y seguras. La facilidad de adaptar la obra a cualquier conformación topográfica, otorgan a sus fortificaciones un gran movimiento y una armoniosa “irregularidad”. Prácticamente todas las fortificaciones de Bautista Antonelli han pasado por modificaciones y ampliaciones durante los siglos XVII y XVIII, sin embargo, ninguna de esas obras posteriores han logrado borrar la idea de su primer autor. Desde septiembre de 1590 hasta septiembre de 1593 las obras del Morro marcharon lentamente porque el gobernador Juan de Tejeda había considerado prioritario, para ese momento, activar la construcción de San Salvador de La Punta; por eso, concentró en dicha obra gran parte del personal asignado al Morro. El fuerte de La Punta, trazado por Bautista Antonelli en 1588-89, se encuentra frente al Morro, en el lado opuesto del canal que da acceso a la bahía; con su construcción se completaba el control total del puerto. La planta original concebida por Bautista Antonelli, según su plano fechado en 1593, fue posteriormente modificado por Cristóbal de Roda Antonelli que, como ya se ha señalado, había llegado a La Habana en 1591.

El 8 de octubre de 1594 Bautista Antonelli pone fin definitiva a su período cubano. Deja las obras del Morro y de La Punta bajo el cuidado de su sobrino Cristóbal de Roda Antonelli y marcha hacia Nombre de Dios, Portobelo y Cartagena. En Cartagena quedó menos de un mes, hasta el 20 de noviembre de 1594, día en que salió para Nombre de Dios y Portobelo. A pesar de los pocos días pasados en Cartagena, revisó la estacada que se estaba terminando y cuyas instrucciones y detalles elaboró durante su primera visita de 1586-87. De este mismo año de 1594 es el plano del recinto amurallado de Cartagena; un proyecto que, a pesar de las modificaciones posteriores, imprimió a la ciudad su carácter definitivo. Desde finales de 1594 hasta 1599, año de su regreso a la península, Bautista pasó casi cinco años dedicados al proyecto defensivo y urbano de Portobelo. 

En 1599, a la edad de 52 años, Bautista Antonelli se encuentra nuevamente en Madrid. Por poco tiempo, porque en 1600 lo encontramos en la costa del levante, en Gibraltar y en África en la costa marroquí. En 1603 emprende su último viaje a América, esta vez en compañía de su hijo Juan Bautista quien, para la fecha, contaba con 19 años de edad. La misión que originó este viaje fue la de visitar las salinas de Araya en la costa oriental de Venezuela, a fin de buscar una solución que acabara con la explotación de la sal que impunemente sacaban los holandeses. Cumplida la inspección en la salina de Araya en 1604, Bautista Antonelli inspeccionó Cumaná, Los Bordones y la isla Margarita. Regresó a España pasando por La Habana y en esa ciudad se separó de su hijo Juan Bautista quien se quedó para ayudar a su primo Cristóbal Roda. Como ya se dijo, a finales del mismo año de 1604 se encontraba en Madrid. Ya no volvió más a América y sus últimos doce años de vida los dedicó a las obras portuarias y fortificaciones de Gibraltar, y en la costa atlántica de Marruecos, estuvo al frente de las fortificaciones de Larache por un lapso de cinco años. Muy poco sabemos de los proyectos de Larache y de otros sitios africanos. La falta de informaciones y de bibliografía son muy grandes y ameritan una investigación que nos permitan conocer más de las actividades africanas no sólo de Bautista Antonelli sino también de su hermano mayor Juan Bautista y de los Garavelli Antonelli. Es posible que en 1610-11 haya tenido un último encuentro con su hijo Juan Bautista quien, para esa fecha, viajó de Cartagena de Indias a Madrid. 

El 11 de febrero de 1616 murió en Madrid en la calle de la Espada y fue enterrado en la iglesia del convento de los Carmelitas Descalzos.

Fuente: http://www.provincia.fc.it/cultura/antonelli/ESP/StoriaAttivita/BattistaAntonelli.html

Contribuciones

Actualizado en 08/02/2014 por el tutor Roberto Tonera.

Con la contribución de contenidos de: Carlos Luís M. C. da Cruz.




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